
Race Pro era la gran esperanza de todos los que amamos los simuladores de conducción. Se convirtió, desde su anunció, en un motivo para dar por buenos los momentos de frustración con el GRID (tras darnos cuenta de lo arcade que podía llegar a ser) o el propio DiRT. Simbin anunciaba la salida de lo que sería la exportación a consolas más esperada entre los amantes del volante: el GTR Evolution llevado a la 360… Eso sí, con “algún bug”.










